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Alberto Montoro Sánchez, farmacéutico titular en Begíjar


¿Cómo está viviendo esta situación?

Estas semanas atrás hemos estado por encima de tasa de 1000 y la verdad es que es una situación bastante desesperante. Genera mucha incertidumbre no saber cuántos casos reales hay en el pueblo porque dependiendo de la bases de datos que se consulte dicen una cosa u otra. Además, se cuentan los casos positivos con varios días de retraso respecto a las pruebas por lo que es difícil conocer la cifra real.

Por otro lado, hay mucha gente que no respeta las restricciones obligatorias. Cuando a una persona le hacen la prueba debe guardar cuarentena en casa, al menos hasta que le den el resultado, y aunque haya salido negativo es recomendable quedarse 10 días en casa confinado. Pero la gente no lo cumple.

También nos ha pasado en varias ocasiones que las personas que se han realizado la prueba, antes de conocer los resultados, vienen a la farmacia y eso nos genera un desconcierto muy grande. Nosotros no podemos “permitirnos el lujo” de contagiarnos. Mi compañera está de baja por maternidad y si yo doy positivo tengo que cerrar la farmacia.  

¿Cree que los ciudadanos están bien informados sobre la Covid19?

Considero que estamos expuestos a un exceso de información y precisamente eso genera desinformación sobre el tema. Los pacientes se pierden entre la gran cantidad de noticias que reciben y lo cambiantes que son. Lo único que está claro es que si te realizan un test tienes que quedarte en casa guardando cuarentena.

Por otro lado, aunque estén bien informados, a algunos a estas alturas de la pandemia, se les sigue olvidando ponerse la mascarilla para entrar en algún establecimiento y eso es inconcebible. Es agotador tener que hacer también labores de policía todo el tiempo. 

¿Cómo cree que puede ayudar el colectivo farmacéutico a paliar esta crisis sanitaria?

No creo que eso dependa de los Colegios de Farmacéuticos, nosotros hemos acatado todo lo que nos han mandado desde las autoridades sanitarias y creo que es lo tenemos que seguir haciendo. Desde luego, nosotros estamos aquí para ayudar en todo lo posible. Como ahora, cuando hay mucho retraso en Atención Primaria y el margen entre que una persona pide una cita médica y se la conceden puede ser de más de una semana. Pero, por ejemplo, si a una persona le duele la cabeza, le duele hoy, no dentro de 10 días y entonces acuden a nosotros. El problema es cuando vienen con síntomas de Covid y desde las farmacias nos tenemos que enfrentar al riesgo de esas personas sean positivas.

¿Ha cambiado el tipo de medicamentos que solicita la gente?

Efectivamente. Hemos notado que este año ha disminuido mucho la demanda de medicamentos antigripales y anticatarrales (jarabes, sobres, etc). Lo que sí ha aumentado en todo este periodo es la demanda de paracetamol y termómetros ante el miedo de los ciudadanos a padecer síntomas de coronavirus. Algunos se han vuelto un poco hipocondríacos.

 ¿Cree que la población conoce todo lo que el farmacéutico puede hacer por su salud?     

De manera general, creo que se valora bastante. Lo que sí es cierto es que cuando la tasa de contagio está muy alta en el pueblo, la gente suele estar más alterada e irascible, pero por lo general creo que valoran mucho la labor que hacemos.


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